Oh San Francisco Javier, infatigable apóstol de Oriente y patrón de las misiones.
Tú que, movido por un celo ardiente, atravesaste mares y naciones para llevar el nombre de Jesucristo a los pueblos más lejanos.
Tú que consumiste tu vida en el anuncio del Evangelio, sin temor a los peligros ni al cansancio.
Intercede por nosotros, para que tengamos un corazón misionero y apasionado por la salvación de las almas.
Danos la gracia de ser valientes testigos de la fe en todos los ambientes y de vivir para la mayor gloria de Dios.
Amén.